[ una constante revisión ]




    Pasa que al producir arte uno se pregunta.
    
    Comienza por preguntas particulares del artefacto en desarrollo –cuestiones sobre la forma y la composición, sobre su relación con la intencionalidad de la obra, sobre el montaje y las potenciales lecturas, etc.-, para pasar a hacerse las macro-preguntas, las preguntas sobre el arte, sobre la recepción, sobre el lugar que ocupan los artistas y el arte en la sociedad, sobre las verdades y sobre lo no dicho… y es que cada objeto considerado arte es también una definición sobre el arte. Kosuth señala:

    Las obras de arte son proposiciones analíticas. Es decir, si se las contempla en su contexto –en tanto que arte- no proporcionan información acerca de ningún hecho. Una obra de arte es una tautología en la medida en que es una presentación de la intensión del arista; es decir, el artista afirma que esa obra “es” arte, o lo que es lo mismo, es una “definición” de arte. Así, el hecho de que sea arte es verdadero a priori. (Art after Philosophy, 1969)

    Mi obra encarna este proceso mental –todas lo hacen en mayor o menor medida-, se presenta como una búsqueda del sentido, trata de encontrar una definición actual y válida para comprender la propia producción y la contemporánea. No es sólo lo que se ve, sino todo lo otro que se agita por detrás.



Mercedes García Ferreyra / 2011